¿No tendréis miedo?

Empecé este blog hace dos meses con mucha ilusión, pero después de un post y medio, tuve la oportunidad de participar en un proyecto nuevo, el cual cogí con mucha ilusión, que es como lo hago todo, y tuve que dejar de lado este pequeño proyecto personal, mi blog.

Desde ayer, ese proyecto profesional que parecía ser una brillante oportunidad, se desvaneció en un golpe y efecto a la esperanza de un sueldo digno que merecía a cambio de muchas horas de trabajo. En fin, tengo poco que decir sobre la poca profesionalidad que caracteriza a nuestro país y que bajo la excusa de la crisis, tenemos que aceptar cualquier tipo de humillación. Lo siento, pero yo no.

Así que aquí estoy de nuevo. Y con mucha ilusión, como siempre.

Durante estos dos meses, el poco tiempo libre que me quedaba lo dediqué a mis amigos, más bien a mis amigas, y si os soy sincera, me encuentro algo preocupada.

Os pongo en antecedentes. Mis amigas rondan la treintena, son mujeres formadas, inteligentes, guapas (por supuesto) e independientes tanto personal como profesionalmente. Con una característica en común, la soltería. (No hablo de todas, claro. Tengo amigas con pareja. Pero si son muchas la que obedecen a este caso)

Y me surge la pregunta, ¿por qué están solas?

Puede ser porque ellas quieran estar solas, en ese caso perfecto y además las admiro.

Pero muchos son los casos en que ellos siempre salen huyendo, y os aseguro que mis amigas no están locas. Alguna sí que tengo por ahí, pero no entra en este caso.

¿Puede ser que os sintáis impresionados ante una mujer de verdad?, ¿intimidados?, ¿inseguros?, ¿os asusta que ellas tengan las cosas claras y vosotros no?

Si fuese uno de estos casos, tampoco lo entiendo. ¿No será mejor estar con una mujer inteligente, independiente y segura de sí misma. Que con una que tenga miedos, que sea celosa, dependiente y que no sepa dar un paso sin preguntarte o esperar a ver qué paso das tú para ella dar el mismo?

En serio, la inmadurez de los hombres en la actualidad es una percepción generalizada entre las mujeres maduras. Son muchos los años que nos ha costado que nos tomen en serio, como para que ahora os asuste nuestra inteligencia. ¿Preferís a las tontas? ¿Y a las locas?

No hay nada de malo en contar con una mujer valiente a vuestro lado, al contrario. Una pareja se asemeja a un equipo y todos queremos contar con el mejor aliado a nuestro lado.

Reconoced entonces que os da miedo enfrentaros a una mujer de verdad, pero no nos llaméis locas. A vosotros os disgusta cuando os llaman inmaduros o niñatos. Porque en el fondo estamos equivocadas, ya que los niños se toman las cosas muy en serio.

Sacad esos pensamientos de vuestra cabeza, no son más que miedos infundados que lo único que hace es perjudicaros. Pensad que si conseguís que una mujer se quede a vuestro lado, será síntoma de que esa inteligencia ha sabido elegir entre todo lo que se ha cruzado en su camino. Sois entonces un gran hombre que se merece una gran mujer. ¡Enhorabuena!

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Un artículo genial. De regalo.

Lo leí este verano y me hizo tanta gracia que lo he buscado para que lo conozcáis, por que vosotros sois muy normales y somos nosotras las que os volvemos locos, ¿no es así?

Aquí lo tenéis, de Nacho López para Glamour, Vosotras estáis todas locas y yo soy muy normal, simplemente genial.

Todas están locas

Mujeres.

No las entiendes. Llevas toda la vida tratando con ellas, y aún te siguen descuadrando. Te enamoran y al rato te dejan fuera de combate. Te levantan y te derrumban de nuevo. Y llega un momento en el que no entiendes nada, y te preguntas: ¿qué coño pasa? ¿Están todas locas o qué? Pues sí, posiblemente sí.

Pero bueno, puede que el problema también lo tengas tú. Los tíos también tenéis rarezas. Pretender ir de duro como Humphrey Bogart o empalagar con flores como Hugh Grant no es siempre la mejor opción. También hay malentendidos, celos, dobles sentidos, y muchos etcéteras más. Ahora te estarás preguntando: entonces, ¿cuál es la mejor opción? ¿Qué debo hacer?

Y aquí es donde entro yo, porque llevo toda la vida escuchando y aconsejando a mis hermanos, a mis amigos, a mis amigas…  y créeme, no sé me da mal. No soy psicóloga ni puedo hablarte de porcentajes de aciertos, ni he pedido cartas de recomendación ni nada de eso, pero no se me da mal, en serio.

Si te animas y quieres probar, cuéntame qué te pasa y te daré mi opinión. Luego tú eres libre de hacer lo que quieras. Por cierto, mi nombre es Emma. Olvidé presentarme, pero si quieres, puedes saber más sobre mí en el apartado Quién soy.

Y cuéntame, ¿qué te pasa?